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octubre 26, 2026

¿Qué desayunar para empezar bien el día? Claves para un desayuno saludable

¿Es imprescindible desayunar? ¿Es mejor un desayuno dulce o salado? ¿Qué influencia tienen el sueño, el estrés y nuestras hormonas sobre lo que comemos por la mañana?

Artículo escrito por por Agnès Dervogne, especialista en nutrición integrativa del equipo de Aliantis en Sitges.

Desde un enfoque individualizado y basado en la evidencia científica, Agnès entiende la alimentación como una parte fundamental de nuestra salud, estrechamente relacionada con el descanso, el movimiento, el estrés y los cambios hormonales.

Su objetivo es ayudar a cada persona a comprender mejor sus necesidades nutricionales y desarrollar hábitos saludables, realistas y sostenibles.

El desayuno es una de las comidas que más dudas genera. Durante años hemos escuchado que es la comida más importante del día, pero ¿qué dice realmente la ciencia?

Desayunos diferentes en una mesa

¿Es imprescindible desayunar?

No hay un desayuno perfecto ni una hora obligatoria para hacerlo. Lo que sí importa es la calidad de lo que comemos, el contexto en el que lo hacemos y cómo responde nuestro cuerpo.

 

Durante años se ha repetido que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, la evidencia científica presenta una realidad más matizada.

 

Algunas personas se sienten mejor desayunando y otras prefieren esperar unas horas antes de comer. Ninguna de las dos opciones es necesariamente mejor para todo el mundo.

 

Lo importante es comprender cómo influye esta decisión en el conjunto de nuestra alimentación y en nuestras necesidades nutricionales.

¿Qué dice la ciencia sobre el desayuno?

Los estudios científicos han investigado la relación entre el desayuno, el peso corporal, la salud cardiovascular y el metabolismo.

 

Sin embargo, es importante distinguir entre los ensayos clínicos, que permiten estudiar relaciones causales con mayor rigor, y los estudios observacionales, que identifican asociaciones sin demostrar necesariamente una relación de causa y efecto.

¿Desayunar ayuda a perder peso?

Un metaanálisis de 13 ensayos clínicos aleatorizados, publicado en The BMJ en 2019, comparó los efectos de desayunar frente a no hacerlo.

 

Los investigadores observaron que quienes desayunaban consumían, de media, unas 260 kcal adicionales al día y presentaban un peso aproximadamente 0,4 kg superior.

Sin embargo, los estudios incluidos eran relativamente cortos —unas siete semanas de seguimiento para el peso corporal— y su calidad metodológica era baja.

 

Por tanto, estos resultados deben interpretarse con precaución.

Lo que sí podemos afirmar es que obligarse a desayunar sin hambre no constituye, por sí solo, una estrategia eficaz para controlar el peso.

¿Saltarse el desayuno aumenta el riesgo cardiovascular?

Diversos estudios observacionales han encontrado asociaciones entre saltarse habitualmente el desayuno y un mayor riesgo cardiometabólico.

Parte de esta relación puede explicarse por otros factores, como los horarios irregulares, la falta de sueño, una menor actividad física o una alimentación de peor calidad.

 

Sin embargo, no podemos descartar completamente que el propio patrón de comidas también desempeñe algún papel.

 

Por ejemplo, un estudio basado en la cohorte NHANES III, que incluyó a 6.550 adultos seguidos durante aproximadamente 19 años, encontró que las personas que nunca desayunaban presentaban un riesgo de mortalidad cardiovascular 1,87 veces superior al de quienes desayunaban diariamente.

No obstante, únicamente el 5 % de los participantes afirmaba no desayunar nunca y, al tratarse de un estudio observacional, estos resultados no permiten demostrar causalidad.

¿Influye la hora a la que comemos?

La crononutrición estudia cómo los horarios de las comidas interactúan con nuestros ritmos biológicos y pueden influir en el metabolismo.

 

Algunas investigaciones sugieren que concentrar una mayor parte de la ingesta energética durante las primeras horas del día y evitar cenas muy tardías podría favorecer determinados indicadores de salud cardiometabólica.

Sin embargo, los resultados son heterogéneos y todavía no permiten establecer una hora ideal para todo el mundo.

 

Un ensayo clínico de 12 semanas realizado con 116 adultos con sobrepeso u obesidad comparó una alimentación limitada al horario de 12:00 a 20:00 con un patrón de tres comidas regulares.

Los investigadores no encontraron una diferencia estadísticamente significativa en la pérdida de peso entre ambos grupos.

 

Esto nos recuerda que modificar los horarios de alimentación no garantiza, por sí solo, una mejora del peso corporal.

¿Qué sabemos y qué no sabemos?

Una persona sana no necesita comer inmediatamente después de despertarse. Durante el ayuno nocturno, el hígado contribuye a mantener los niveles de glucosa sanguínea.

 

Tampoco existe una hora universal para desayunar. Nuestros horarios laborales, el sueño, la actividad física y la vida familiar influyen en la organización de las comidas.

 

En general, mantener cierta regularidad alimentaria y evitar cenas excesivamente tardías parece más relevante que obligarse a desayunar mucho o muy temprano.

💡 Idea preconcebida

 

«Saltarse el desayuno ayuda a adelgazar».

 

No necesariamente.

Aunque algunas personas pueden reducir su ingesta energética al saltarse el desayuno, esto no significa que sea una estrategia eficaz para todo el mundo.

Los ensayos clínicos no han demostrado que desayunar o dejar de hacerlo provoque, por sí solo, una pérdida de peso significativa y sostenible.

 

Además, eliminar esta comida puede dificultar alcanzar las necesidades diarias de proteínas y otros nutrientes si el resto de la alimentación no está bien organizado.

Lo importante no es comer menos veces, sino encontrar un patrón alimentario que cubra nuestras necesidades y podamos mantener a largo plazo.

Más allá de las calorías: ¿cómo influyen el sueño, el estrés y las hormonas?

El desayuno no es una comida aislada. Forma parte de un sistema complejo en el que interactúan el sueño, el estrés, las hormonas y el metabolismo.

 

Nuestro organismo sigue un reloj biológico, conocido como ritmo circadiano, que participa en la regulación de numerosos procesos fisiológicos.

 

Entre ellos se encuentran la liberación de cortisol, la sensibilidad a la insulina y los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad.

 

La exposición a la luz natural durante la mañana, la regularidad de los horarios y una duración adecuada del sueño ayudan a sincronizar estos ritmos.

 

Por eso, cuándo y cómo desayunamos también puede depender de cómo hemos dormido y de cómo gestionamos el estrés.

El sueño: ¿por qué dormir poco puede aumentar el hambre?

La falta de sueño puede alterar los mecanismos que regulan el apetito y favorecer una mayor ingesta energética.

 

Un metaanálisis de estudios sobre restricción parcial del sueño encontró que las personas que dormían menos consumían, de media, unas 385 kcal adicionales al día, con una mayor proporción de grasas y una menor proporción de proteínas.

 

Por tanto, cuidar el descanso también forma parte de una estrategia nutricional adecuada.

💡 ¿Sabías que…?

 

Dormir poco puede hacer que comamos más.
Una revisión sistemática con metaanálisis encontró que la restricción parcial del sueño se asociaba con un consumo medio de 385 calorías adicionales al día.

Dormir menos puede modificar nuestra regulación del apetito y favorecer un mayor consumo energético.

Esto ayuda a explicar por qué, después de una mala noche, algunas personas sienten más hambre o tienen más dificultades para regular sus elecciones alimentarias.

Una buena alimentación no depende únicamente de lo que ponemos en el plato. Dormir bien también forma parte de nuestra salud nutricional.

El estrés: ¿por qué cambia nuestro apetito?

El estrés sostenido puede modificar nuestras señales de hambre y saciedad.

Algunas personas experimentan una pérdida de apetito, especialmente durante las primeras horas del día.

 

Otras, en cambio, sienten una mayor necesidad de comer, especialmente alimentos dulces o muy energéticos, durante la tarde.

 

Estas respuestas son individuales y pueden estar relacionadas con diferentes mecanismos fisiológicos y conductuales.

 

Por eso, mejorar la alimentación también implica comprender el contexto emocional en el que comemos.

Los cambios hormonales también influyen

Durante determinadas etapas de la vida, como el ciclo menstrual, la perimenopausia o la menopausia, pueden producirse variaciones en el apetito, la energía y la respuesta metabólica a los alimentos.

 

No existe una recomendación única que funcione para todas las mujeres.

 

Observar estos cambios y adaptar la alimentación a las necesidades individuales puede resultar más útil que seguir pautas rígidas.

¿Y el café en ayunas?

El café puede formar parte de un desayuno saludable.

Sin embargo, tomar café no sustituye una comida desde el punto de vista nutricional.

 

Además, en personas sensibles a la cafeína, puede aumentar la sensación de nerviosismo, la ansiedad o determinadas molestias digestivas.

 

La tolerancia individual es fundamental.

Dos personas pueden tomar exactamente el mismo desayuno y experimentar sensaciones muy diferentes a media mañana.

¿Cómo preparar un desayuno saludable y nutritivo?

Un desayuno de calidad puede construirse a partir de tres elementos fundamentales: una buena fuente de proteínas, alimentos ricos en fibra y una bebida sin azúcares añadidos.

Las cantidades deben adaptarse a la edad, la actividad física, el estado de salud y las necesidades de cada persona.

Alimentos ricos en fibra

La fibra alimentaria favorece el tránsito intestinal, contribuye a la saciedad y, dependiendo de su tipo, puede ayudar a moderar la respuesta glucémica después de las comidas.

 

Además, un mayor consumo de fibra y cereales integrales se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

 

Entre las opciones que podemos incorporar al desayuno encontramos:

  • Pan elaborado principalmente con harina integral.
  • Copos de avena.
  • Muesli con pocos azúcares añadidos.
  • Fruta fresca y entera.
  • Frutos secos naturales o tostados sin sal.

 

No es necesario consumir todos estos alimentos a la vez. Lo importante es priorizar opciones de buena calidad nutricional.

Proteínas: la base de un desayuno equilibrado

Las proteínas desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la masa muscular, la reparación de los tejidos y numerosas funciones del organismo.

 

Incluir una fuente proteica en el desayuno también puede favorecer la saciedad y facilitar que alcancemos nuestras necesidades diarias.

 

Podemos encontrarlas en alimentos como los huevos, el yogur natural sin azúcar, el kéfir, el queso fresco, las legumbres, el tofu, el pescado o los frutos secos.

 

Como orientación general, una ingesta de entre 20 y 30 gramos de proteínas en las comidas principales puede ser una referencia útil, aunque las necesidades reales dependen de la edad, la actividad física y el momento vital.

 

Esto resulta especialmente relevante en personas mayores y en quienes practican deporte regularmente.

 

Si desayunas poco o prefieres no desayunar, conviene asegurar una ingesta suficiente de proteínas durante el resto del día.

Una bebida sin azúcares añadidos

El agua es siempre una buena opción para mantener una hidratación adecuada.

 

El café y el té también pueden formar parte del desayuno, teniendo en cuenta la tolerancia individual a la cafeína.

 

En cambio, conviene reservar los refrescos y los zumos de fruta, incluso los naturales, para un consumo muy ocasional.

¿Por qué es mejor comer fruta entera que beber zumo?

La fruta entera conserva su estructura natural y requiere masticación, lo que favorece una mayor sensación de saciedad.

 

Además, aporta fibra, agua, vitaminas y otros compuestos beneficiosos.

 

En un vaso de zumo, incluso natural, podemos concentrar los azúcares de varias piezas de fruta y consumirlos rápidamente, sin experimentar la misma sensación de saciedad.

Por eso, es preferible comer una naranja entera que beber su zumo.

Cinco ideas de desayunos saludables para el día a día

No necesitamos preparar recetas complicadas para conseguir un desayuno nutritivo.

Estas cinco opciones permiten combinar alimentos de buena calidad nutricional de manera sencilla.

Tostada integral con tomate y huevo

Pan integral acompañado de tomate, huevo y aceite de oliva virgen extra.

Una combinación de inspiración mediterránea que aporta proteínas, fibra y grasas saludables.

Tortilla de verduras con pan integral

Una tortilla o un revuelto con verduras de temporada, acompañado de pan integral.

Una alternativa salada que permite incorporar proteínas y vegetales desde la primera comida del día.

Pan integral con queso fresco o hummus

Una tostada de pan integral con queso fresco o hummus, acompañada de tomate o aguacate.

Una opción sencilla que puede adaptarse a diferentes preferencias alimentarias.

Yogur natural o kéfir con frutos secos

Yogur natural sin azúcar o kéfir, acompañado de nueces, semillas y una pieza de fruta entera.

Una alternativa práctica para quienes prefieren un desayuno rápido.

Un desayuno ligero si tienes poco apetito

Si no tienes mucha hambre por la mañana, puedes optar por un yogur natural sin azúcar acompañado de un puñado de frutos secos.

Más tarde, puedes realizar una segunda comida que incluya una fuente adecuada de proteínas.

La clave está en distribuir los alimentos de manera que puedas cubrir tus necesidades nutricionales a lo largo del día.

¿Y si no consumes lácteos o gluten?

Estas propuestas también pueden adaptarse.

Por ejemplo, puedes sustituir el yogur por una alternativa de soja sin azúcar o utilizar pan sin gluten y copos de avena certificados sin gluten cuando sea necesario.

 

Los principios nutricionales siguen siendo los mismos: priorizar la fibra, asegurar una ingesta adecuada de proteínas y limitar los azúcares añadidos.

🏃‍♀️ En la práctica

 

El desayuno mediterráneo

No hace falta buscar ingredientes exóticos ni seguir recetas de moda para desayunar de manera saludable.

El pan con tomate, el aceite de oliva virgen extra, la fruta de temporada y los productos locales encajan perfectamente en una alimentación equilibrada.

Sin embargo, tampoco debemos idealizar cualquier desayuno tradicional.

Un café acompañado habitualmente de bollería o galletas no representa necesariamente los principios nutricionales de la dieta mediterránea.

La calidad de los ingredientes y su combinación son más importantes que la etiqueta que utilizamos para describir una comida.

¿Es mejor desayunar dulce o salado?

Desde un enfoque nutricional, Agnès recomienda priorizar habitualmente los desayunos salados que incluyan una fuente de proteínas.

 

Esta elección facilita incorporar alimentos nutritivos y reducir el consumo de azúcares añadidos.

 

Sin embargo, también es importante considerar las características individuales y el contexto metabólico de cada persona.

¿Por qué priorizar un desayuno salado?

Un desayuno basado en huevos, queso fresco, legumbres, pescado o yogur natural sin azúcar, acompañado de pan integral o verduras, permite incorporar proteínas y fibra con una cantidad reducida de azúcares añadidos.

 

Las proteínas favorecen la saciedad y ayudan a cubrir las necesidades diarias.

Esto resulta especialmente relevante en personas mayores y en quienes realizan actividad física regularmente.

 

Además, cuando eliminamos el desayuno, puede resultar más difícil alcanzar una cantidad suficiente de proteínas si no organizamos adecuadamente las comidas restantes.

¿Cuándo conviene limitar los desayunos dulces?

En personas con alteraciones de la regulación de la glucosa o de la sensibilidad a la insulina, puede ser especialmente importante revisar la composición del desayuno.

 

Los desayunos ricos en azúcares libres y harinas refinadas pueden favorecer respuestas glucémicas elevadas y una menor saciedad.

En estos casos, conviene priorizar opciones con proteínas, fibra y una cantidad de hidratos de carbono adaptada a las necesidades individuales.

 

Para las personas sin estas alteraciones, un desayuno de sabor dulce puede formar parte ocasionalmente de una alimentación equilibrada, siempre que esté bien compuesto.

Por ejemplo, una combinación de avena, yogur natural sin azúcar, fruta entera y nueces aporta nutrientes muy diferentes a los de un desayuno basado en bollería industrial.

Azúcares y ultraprocesados: ¿qué alimentos conviene evitar?

Muchos productos comercializados para el desayuno contienen cantidades importantes de azúcares añadidos, harinas refinadas, sal o grasas saturadas.

 

Entre ellos encontramos numerosos cereales de desayuno, galletas, productos de bollería industrial, cremas para untar, batidos azucarados y determinados yogures comerciales.

 

También conviene limitar los embutidos y fiambres, especialmente cuando forman parte habitual del desayuno.

 

La recomendación es priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados y evitar que los productos ultraprocesados formen parte de nuestra alimentación cotidiana.

¿Cuánto azúcar recomienda consumir la OMS?

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres representen menos del 10 % de la ingesta energética diaria.

También sugiere reducirlos, cuando sea posible, por debajo del 5 %.

 

En una alimentación de 2.000 kcal diarias, este último porcentaje equivale aproximadamente a 25 gramos de azúcares libres.

 

Es importante recordar que los azúcares libres incluyen los presentes en los zumos de fruta, incluso cuando son naturales.

En cambio, los azúcares naturalmente presentes en la fruta entera no se incluyen en esta categoría.

💡 Idea preconcebida

 

«Si pone integral, fitness o sin azúcares añadidos, es saludable».

 

No necesariamente.

Las afirmaciones comerciales de los envases no garantizan que un producto tenga una buena calidad nutricional.

Unas galletas etiquetadas como «integrales» pueden contener cantidades importantes de azúcar añadido.

Del mismo modo, un producto «sin azúcares añadidos» puede seguir siendo nutricionalmente poco interesante.

Por eso, conviene leer la lista de ingredientes y valorar el alimento en su conjunto.

Cuanto más sencilla sea la composición y menor sea la presencia de productos ultraprocesados, mejor punto de partida tendremos para nuestra alimentación.

¿Siempre debemos escuchar nuestras señales de hambre?

Aprender a reconocer el hambre y la saciedad es una herramienta importante para desarrollar una relación saludable con la alimentación.

 

Sin embargo, estas señales no siempre funcionan de manera clara.

 

El estrés prolongado, la falta de sueño, los cambios hormonales, los antecedentes de dietas restrictivas o una relación difícil con la comida pueden modificar nuestra percepción del apetito.

 

En determinadas situaciones, afirmar «no desayuno porque no tengo hambre» puede reflejar una restricción alimentaria sostenida y no necesariamente una elección libre.

 

Por eso, escuchar el cuerpo es importante, pero también debemos comprender el contexto.

 

Si te reconoces en alguna de estas situaciones, no se trata de obligarte a comer, sino de revisar tu patrón alimentario con ayuda profesional.

 

Cuando la relación con la comida genera malestar psicológico, es importante consultar con un médico o un profesional de salud mental.

¿Cómo adaptar el desayuno a tus necesidades?

Un desayuno adecuado para una persona puede no serlo para otra.

La edad, el nivel de actividad física, el estado de salud y los horarios influyen en nuestras necesidades nutricionales.

Si entrenas por la mañana

En sesiones breves y de intensidad suave, muchas personas pueden realizar ejercicio cómodamente sin desayunar previamente.

En cambio, antes de entrenamientos prolongados o intensos, suele resultar conveniente consumir alimentos que aporten hidratos de carbono y sean fáciles de digerir.

También es importante asegurar una recuperación adecuada y una ingesta suficiente de proteínas a lo largo del día.

Si tienes poco tiempo

No necesitas preparar un desayuno elaborado.

Un yogur natural, una fruta y unos frutos secos pueden ser una alternativa práctica.

También puedes organizar los ingredientes la noche anterior para facilitar tu rutina matutina.

Si tienes molestias digestivas

Algunas personas experimentan molestias después de desayunos muy abundantes, ricos en grasas o que contienen determinados tipos de fibra.

Ajustar las cantidades, los ingredientes y los horarios puede ayudar a mejorar la tolerancia digestiva.

 

Sin embargo, si las molestias son frecuentes, conviene consultar con un médico antes de eliminar grupos de alimentos por cuenta propia.

Si tienes diabetes, estás embarazada o presentas alguna enfermedad

Determinadas situaciones requieren recomendaciones nutricionales específicas.

 

Esto es especialmente importante en personas con diabetes que utilizan insulina u otros medicamentos capaces de provocar hipoglucemias.

 

El embarazo, la enfermedad renal y otras condiciones médicas también pueden modificar las necesidades nutricionales.

 

En estos casos, es recomendable consultar con el equipo médico antes de realizar cambios importantes en los horarios o la distribución de las comidas.

¿Cómo puede ayudarte la nutrición integrativa en Aliantis?

En Aliantis, nuestro centro de salud multidisciplinar en Sitges, entendemos la alimentación como una parte fundamental del bienestar, estrechamente relacionada con el movimiento, el descanso y las emociones.

 

Nuestro servicio de nutrición, acompañado por Agnès Dervogne, especialista en nutrición integrativa, ofrece un enfoque individualizado que tiene en cuenta no solo lo que comes, sino también tu estilo de vida, tus horarios, tu descanso y tus necesidades personales.

 

No creemos en los desayunos perfectos ni en las fórmulas universales.

El objetivo es ayudarte a desarrollar hábitos nutricionales saludables, realistas y sostenibles.

 

Podemos acompañarte para:

  • Organizar una alimentación equilibrada que se adapte a tus horarios y preferencias.
  • Mejorar la calidad de tus comidas sin recurrir a restricciones innecesarias.
  • Comprender la relación entre alimentación, energía, descanso y estrés.
  • Adaptar tus hábitos nutricionales a las diferentes etapas de la vida.
  • Desarrollar una relación más consciente, serena y flexible con la comida.
  • Ganar autonomía para tomar decisiones alimentarias informadas.

 

Porque comer mejor no debería significar complicarte la vida.

Si quieres mejorar tu alimentación y encontrar una estrategia adaptada a tus necesidades, puedes reservar una primera consulta de nutrición en Aliantis, en Sitges.

En resumen: ¿cómo debería ser un desayuno saludable?

Un desayuno saludable debería priorizar, como norma general, alimentos ricos en proteínas y fibra, con pocos azúcares añadidos.

 

Desde el enfoque de nutrición integrativa de Aliantis, recomendamos favorecer habitualmente los desayunos salados, limitar los zumos y refrescos a ocasiones puntuales y evitar que los productos ultraprocesados formen parte de nuestra rutina alimentaria.

 

Sin embargo, la alimentación no depende únicamente de lo que comemos.

 

El descanso, el estrés, los cambios hormonales, la actividad física y nuestros horarios también influyen en las necesidades nutricionales.

 

Y aunque escuchar nuestras señales de hambre es importante, en algunas situaciones puede ser necesario contar con acompañamiento profesional para interpretarlas correctamente.

El objetivo no es encontrar el desayuno perfecto, sino construir una alimentación que cuide tu salud y se adapte a tu vida.

FAQ sobre el desayuno saludable

No existe un único desayuno ideal. Una combinación de alimentos ricos en fibra, una fuente de proteínas y una bebida sin azúcares añadidos constituye un buen punto de partida. Las cantidades deben adaptarse a las necesidades individuales.

No necesariamente. Muchas personas pueden mantener una alimentación equilibrada sin desayunar, siempre que el conjunto del día cubra sus necesidades nutricionales y no exista una condición médica que requiera otra organización.

Sin embargo, al reducir el número de comidas puede resultar más difícil alcanzar las necesidades diarias de proteínas. Si la falta de apetito es persistente, conviene valorar sus posibles causas.

Combinar alimentos ricos en fibra y proteínas puede favorecer la saciedad.

Por ejemplo, yogur natural con avena y fruta, o pan integral con huevo.

También es importante consumir cantidades suficientes según el apetito y la actividad física.

El café puede formar parte de una alimentación saludable, pero no aporta los nutrientes de una comida completa.

Si no tienes hambre al levantarte, puedes organizar tu primera comida más tarde, siempre que el conjunto de tu alimentación sea adecuado.

Generalmente, es preferible consumir fruta entera.

Su estructura natural y su contenido en fibra favorecen la saciedad.

Los zumos, incluso naturales, deberían reservarse para un consumo muy ocasional.

Ningún desayuno produce una pérdida de peso por sí solo.

Lo importante es encontrar un patrón alimentario sostenible, adaptado a las necesidades energéticas, los hábitos y las características individuales.

Desde el enfoque nutricional de Agnès, es preferible priorizar habitualmente un desayuno salado con una fuente de proteínas y alimentos ricos en fibra.

Los desayunos dulces pueden tener cabida en determinadas situaciones, especialmente cuando se preparan con alimentos nutritivos, sin exceso de azúcares añadidos y acompañados de proteínas.

Este artículo de blog no tiene como objetivo generar nuevos conocimientos; su redacción se basa en la lectura de publicaciones científicas, artículos de blog y otros textos.

Fuentes:

Sievert K, et al. (2019). Effect of breakfast on weight and energy intake: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 364, l42. DOI: 10.1136/bmj.l42.

Reynolds A, et al. (2019). Carbohydrate quality and human health: a series of systematic reviews and meta-analyses. The Lancet, 393, 434–445. DOI: 10.1016/S0140-6736(18)31809-9.

St-Onge MP, et al. (2017). Meal timing and frequency: implications for cardiovascular disease prevention. Circulation, 135, e96–e121. DOI: 10.1161/CIR.0000000000000476.

World Health Organization (2023). Carbohydrate intake for adults and children: WHO guideline.

World Health Organization (2015). Guideline: Sugars intake for adults and children.

Rong S, Snetselaar LG, Xu G, et al. (2019). Association of skipping breakfast with cardiovascular and all-cause mortality. Journal of the American College of Cardiology, 73, 2025–2032.

Lowe DA, Wu N, Rohdin-Bibby L, et al. (2020). Effects of time-restricted eating on weight loss and other metabolic parameters in women and men with overweight and obesity: the TREAT randomized clinical trial. JAMA Internal Medicine, 180(11), 1491–1499. DOI: 10.1001/jamainternmed.2020.4153.

Al Khatib HK, Harding SV, Darzi J, Pot GK. (2017). The effects of partial sleep deprivation on energy balance: a systematic review and meta-analysis. European Journal of Clinical Nutrition, 71(5), 614–624. DOI: 10.1038/ejcn.2016.201.

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