BLOG

julio 7, 2026

¿Existe una buena postura para sentarse?

La mejor postura es la que cambias a menudo.

Todos hemos escuchado alguna vez esta frase: “Siéntate recto”. Como si la espalda necesitara una postura ideal, perfectamente alineada, que debiéramos mantener durante todo el día para evitar el dolor. Sin embargo, el cuerpo humano no funciona exactamente así.

 

Sí, la postura importa. Una silla mal ajustada, una pantalla demasiado baja o unos hombros constantemente tensos pueden generar incomodidad. Pero la pregunta más importante no es solo: “¿Estoy bien sentado?”. Es, sobre todo: “¿Cuánto tiempo llevo sin moverme?”.

 

Porque incluso una postura considerada “buena” puede volverse incómoda si se mantiene demasiado tiempo. Y, al contrario, una postura imperfecta puede tolerarse muy bien si se cambia con frecuencia. Al cuerpo le gusta la variedad. Le gusta pasar de estar sentado a dar unos pasos, cambiar los apoyos, alternar momentos de concentración con pequeñas pausas activas.

 

La mejor postura para sentarse no es, por tanto, una posición fija. Es una postura cómoda, adaptada a tu cuerpo y a tu entorno, que no mantienes durante demasiado tiempo.

mujer sentada en una silla

Estar sentado: ¿de qué hablamos realmente?

En las recomendaciones de salud pública se habla a menudo de “comportamiento sedentario”. Este término se refiere a los momentos en los que estamos despiertos, pero el cuerpo gasta muy poca energía: trabajar con el ordenador, conducir, leer, ver la televisión, usar el teléfono o pasar mucho tiempo en reuniones.

 

El problema no es la silla en sí. El verdadero tema es la inmovilidad prolongada.

 

Hoy en día, las recomendaciones internacionales insisten cada vez más en la importancia de limitar el tiempo sedentario y sustituirlo, siempre que sea posible, por movimiento, aunque sea ligero. No se trata necesariamente de hacer deporte entre dos citas. Levantarse, caminar unos minutos, cambiar de postura o ir a buscar un vaso de agua: estos pequeños gestos cuentan más de lo que pensamos.

 

El objetivo no es culpabilizar a las personas que trabajan sentadas. En muchas profesiones, pasar varias horas al día delante de una pantalla es difícil de evitar. Pero sí podemos organizar la jornada para no permanecer bloqueados en la misma posición durante demasiado tiempo.

El mito de la postura perfecta

La idea de una postura perfecta es atractiva, pero plantea dos problemas.

 

En primer lugar, no puede ser la misma para todo el mundo. No todos tenemos la misma altura, la misma movilidad, la misma morfología, los mismos antecedentes de dolor ni el mismo nivel de fatiga o estrés. Una posición cómoda para una persona puede resultar incómoda para otra.

 

En segundo lugar, intentar estar “perfectamente recto” todo el día puede crear tensiones innecesarias. Algunas personas se enderezan constantemente, contraen los hombros, aprietan la mandíbula y bloquean la respiración. A fuerza de querer hacerlo bien, terminan cansándose más.

 

Una postura útil no es una postura rígida. Es una posición en la que puedes respirar con facilidad, mantener los hombros relajados, sentir apoyos cómodos y moverte sin esfuerzo.

 

Podríamos decir que una buena postura no es la que impresiona desde fuera, sino la que tu cuerpo tolera bien desde dentro.

Los ajustes simples que realmente ayudan

Aunque no exista una posición mágica, algunos puntos de referencia pueden hacer que la postura sentada sea más cómoda, sobre todo si trabajas muchas horas en un escritorio.

 

Lo ideal es que los pies descansen en el suelo, o sobre un pequeño apoyo si la silla es demasiado alta. Las rodillas y las caderas pueden estar a una altura similar, sin necesidad de buscar un ángulo perfecto. La pelvis suele estar mejor sostenida cuando se coloca hacia el fondo de la silla, en lugar de quedarse en equilibrio en el borde del asiento.

 

Si tu silla tiene respaldo, úsalo. Muchas personas permanecen sentadas sin apoyarse nunca, como si la espalda tuviera que sostenerlo todo sola. Un pequeño cojín lumbar también puede ayudar en algunos casos, especialmente si permite relajar la musculatura en lugar de contraerla.

 

Los hombros son un buen indicador. Si suben hacia las orejas, si los trapecios se tensan o si el cuello empieza a ponerse rígido, suele ser una señal de que el puesto de trabajo necesita algún ajuste.

 

La pantalla, por su parte, debería colocarse de manera que evites pasar horas con la cabeza proyectada hacia delante. No siempre es necesario comprar material caro. Elevar la pantalla con algunos libros, usar un teclado separado o colocar mejor el ratón ya puede marcar una gran diferencia.

 

El objetivo no es crear un escritorio perfecto. El objetivo es reducir las tensiones innecesarias para que tu cuerpo tenga más libertad.

El verdadero problema: quedarse inmóvil demasiado tiempo

Una silla ergonómica puede ayudar. Una buena pantalla puede ayudar. Una mejor organización del escritorio puede ayudar. Pero si permaneces inmóvil durante dos o tres horas sin interrupción, es probable que tu cuerpo acabe haciéndotelo notar.

 

Las investigaciones sobre el sedentarismo muestran que las pausas regulares pueden tener efectos interesantes, especialmente sobre algunos marcadores metabólicos a corto plazo. Interrumpir la posición sentada con caminatas ligeras parece ser especialmente útil.

 

Pero cuidado: sustituir todo el día sentado por un día entero de pie e inmóvil no es necesariamente la solución. Permanecer mucho tiempo de pie sin moverse también puede generar dolor, fatiga muscular o problemas circulatorios en algunas personas.

 

La clave no es, por tanto, “sentado o de pie”. La clave es la alternancia.

Sentarse, levantarse, dar unos pasos, volver a sentarse. Cambiar los apoyos. Mover los hombros. Respirar con más profundidad. Volver al trabajo. Estas transiciones simples suelen ser más realistas, y más eficaces, que una gran revolución ergonómica imposible de mantener.

Las micropausas: un pequeño hábito que puede cambiar mucho

En la vida real, los consejos tienen que ser simples. Una buena base consiste en levantarse con regularidad, por ejemplo cada 30 a 60 minutos, y moverse un poco.

 

Puede ser algo muy breve: dos a cinco minutos a veces son suficientes para reactivar la circulación, cambiar los apoyos y disminuir la sensación de rigidez. Si cada 30 minutos te parece poco realista, empieza con una pausa cada hora. Lo más importante es encontrar un ritmo que puedas mantener de verdad.

 

Una micropausa no requiere ropa deportiva. Puedes ir a rellenar una botella de agua, hacer una llamada de pie, caminar suavemente por la habitación, hacer algunos movimientos de sentarse y levantarse desde la silla, subir un piso o simplemente abrir los hombros y mover el cuello con suavidad.

 

El mejor movimiento suele ser aquel que puedes integrar sin esfuerzo en tu día a día.

¿Y si hay dolor de espalda o de cuello?

Cuando duele la espalda o el cuello, es normal buscar “la” buena postura. El dolor nos hace querer controlar, proteger y evitar el movimiento equivocado.

 

Pero en muchas situaciones, la solución no consiste en encontrar una silla perfecta o una postura que mantener a toda costa. Se trata más bien de aumentar progresivamente la variedad de movimiento, reducir las posiciones prolongadas y adaptar el entorno para que el cuerpo se sienta menos amenazado.

 

Las pausas activas y los cambios de postura pueden ser especialmente útiles en personas que trabajan muchas horas en oficina. No sustituyen una evaluación profesional cuando el dolor es importante, pero suelen formar parte de los hábitos simples que ayudan a reducir la frecuencia o la intensidad de las molestias.

 

Si el dolor persiste, empeora, baja hacia el brazo o la pierna, o se acompaña de hormigueos, pérdida de fuerza u otros síntomas inusuales, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

¿Cómo puede ayudarte la Clínica Aliantis?

Cuando las molestias persisten a pesar de ajustar el puesto de trabajo, hacer pausas regulares o cambiar de postura, puede ser útil valorar la situación con un profesional. En la Clínica Aliantis, en Sitges, evaluamos la situación en su conjunto: postura, movilidad, hábitos de trabajo, nivel de actividad física, estrés, sueño y antecedentes de dolor. El objetivo no es simplemente “corregir” una posición, sino entender por qué el cuerpo se vuelve sensible y cómo ayudarle a recuperar más comodidad en el día a día.

Según cada caso, el acompañamiento puede incluir osteopatía, fisioterapia, ejercicios adaptados, consejos ergonómicos sencillos o un trabajo más global sobre el dolor persistente. Nuestro enfoque es individualizado, progresivo y centrado en el movimiento, para ayudarte a recuperar confianza en tu cuerpo y gestionar mejor las exigencias relacionadas con el trabajo sentado.

Conclusión: la mejor postura es la siguiente

Entonces, ¿existe realmente una buena postura para sentarse?

 

Sí, pero cambia.

 

Una posición cómoda ahora puede volverse incómoda dentro de 45 minutos. Una postura “recta” puede ser útil en algunos momentos, pero agotadora si se convierte en algo rígido. Una silla bien ajustada puede ayudar, pero no sustituye al movimiento.

 

Si tuvieras que quedarte con una sola idea, sería esta: al cuerpo no le gusta la inmovilidad prolongada. Prefiere la variedad, las transiciones, las pequeñas pausas y los ajustes regulares.

La mejor postura es la que no mantienes durante demasiado tiempo.

Este artículo de blog no tiene como objetivo generar nuevos conocimientos; su redacción se basa en la lectura de publicaciones científicas, artículos de blog y otros textos.

Fuentes:

World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. British Journal of Sports Medicine. 2020. DOI: 10.1136/bjsports-2020-102955

The Acute Effects of Interrupting Prolonged Sitting Time in Adults with Standing and Light-Intensity Walking on Biomarkers of Cardiometabolic Health in Adults. Sports Medicine. 2022. DOI: 10.1007/s40279-022-01649-4

Effects of an active break and postural shift intervention on preventing neck and low-back pain among high-risk office workers. Scandinavian Journal of Work, Environment & Health. 2021. DOI: 10.5271/sjweh.3949

Why do people sit? A framework for targeted behavior change. Health Psychology Review. 2022. DOI: 10.1080/17437199.2022.214385

Evaluating movement breaks as a public health strategy to mitigate the harms of prolonged sitting. British Journal of Sports Medicine. 2026. DOI: 10.1136/bjsports-2025-111221

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Sigue explorando nuestro blog

manos que crujen

Crujidos articulares: ¿cuándo son normales y cuándo debes preocuparte?

Descubre por qué crujen las articulaciones, cuándo es normal, qué síntomas requieren atención médica y cómo un tratamiento basado en el movimiento puede ayudarte.
julio 13, 2026
Mujer paseando en la playa

Piernas pesadas en verano: ¿puede ayudarte el drenaje linfático Renata França?

Descubre cómo el drenaje linfático Renata França puede ayudar a aliviar la sensación de piernas pesadas, hinchadas o cansadas durante el verano.
junio 30, 2026
Mujer en consulta de nutrición orientada a salud hormonal femenina

Alimentación y hormonas femeninas: entender su relación en cada etapa de la vida

Descubre cómo la alimentación puede apoyar el equilibrio hormonal femenino en la pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.
abril 21, 2026

¿Necesitas acompañamiento profesional en Sitges?

En Aliantis te acompañamos con un enfoque cercano, profesional y adaptado a tus necesidades.

Ubicación

Carrer de Salvador Olivella, 2

Local #10
08870 Sitges (Barcelona)

Horario

Lunes a viernes
8:00 – 20:00