Vértigo: ¿cuáles son las causas y qué tratamientos son realmente eficaces?
Entender por qué aparece el vértigo es el primer paso para encontrar el tratamiento más adecuado.
Sentir que todo gira a tu alrededor. Tener la sensación de caminar sobre un barco. Notar inseguridad al levantarte de la cama o al girar la cabeza. Muchas personas describen estas sensaciones como “vértigo”, aunque en realidad pueden corresponder a problemas muy diferentes.
El vértigo es un síntoma, no una enfermedad. Puede tener múltiples causas y, según su origen, el tratamiento será completamente distinto. Mientras que algunos tipos de vértigo pueden resolverse en pocos minutos mediante una maniobra específica realizada por un profesional sanitario, otros requieren rehabilitación vestibular, tratamiento médico o un abordaje multidisciplinar.
La buena noticia es que la mayoría de los pacientes mejoran cuando se identifica correctamente la causa de sus síntomas.
En este artículo explicamos los tipos de vértigo más frecuentes, qué dice la evidencia científica sobre su tratamiento y cómo puede ayudarte un equipo multidisciplinar como el de Aliantis.
¿Qué entendemos realmente por “vértigo”?
Aunque solemos utilizar la palabra vértigo para describir cualquier sensación de mareo, desde un punto de vista médico existen diferencias importantes.
Algunas personas sienten que la habitación gira a su alrededor. Otras describen una sensación de inestabilidad al caminar, una impresión de “flotar”, de cabeza ligera o de pérdida del equilibrio.
Estos síntomas pueden parecer similares, pero no siempre tienen el mismo origen.
Para mantener el equilibrio, nuestro cerebro combina continuamente la información procedente de tres sistemas:
- el oído interno (sistema vestibular);
- la visión;
- la información que envían músculos y articulaciones sobre la posición del cuerpo (propiocepción).
Cuando alguno de estos sistemas deja de funcionar correctamente o envía información contradictoria, el cerebro tiene dificultades para interpretar dónde se encuentra el cuerpo en el espacio y pueden aparecer vértigos o alteraciones del equilibrio.
Por eso, una evaluación clínica detallada resulta fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento.
💡 ¿Sabías que…?
El oído interno no solo participa en la audición. También alberga el sistema vestibular, un conjunto de estructuras especializadas que detectan los movimientos de la cabeza y ayudan al cerebro a mantener el equilibrio y estabilizar la visión mientras caminamos o movemos el cuello.
¿Vértigo, mareo, inestabilidad o sensación de desmayo? No significan lo mismo
Aunque muchas personas utilizan estas palabras como si fueran sinónimos, describen sensaciones diferentes y pueden orientar hacia causas distintas. Por eso, durante la consulta, una de las primeras preguntas que hacemos es ”¿Qué siente exactamente?”.
Vértigo
Es la sensación de que tú o el entorno estáis girando, aunque en realidad no exista ningún movimiento. Suele relacionarse con un problema del sistema vestibular (oído interno) y puede aparecer, por ejemplo, al girarse en la cama o mover la cabeza.
Inestabilidad
La persona siente que le cuesta mantener el equilibrio o que podría perderlo al caminar, especialmente en superficies irregulares o en lugares con mucho movimiento visual. No existe una sensación de giro, sino de falta de estabilidad.
Desequilibrio
Hace referencia a una dificultad objetiva para mantener la postura o caminar con normalidad. Puede deberse a alteraciones del sistema vestibular, pero también a problemas neurológicos, musculares, articulares o incluso visuales.
Aturdimiento o sensación de “cabeza ligera”
Algunas personas describen una sensación de vacío en la cabeza, como si fueran a desmayarse. En estos casos, el origen no suele ser vestibular y pueden intervenir factores como una bajada de tensión arterial, una deshidratación, ciertos medicamentos o problemas cardiovasculares.
Aunque estas sensaciones son diferentes, a veces pueden coexistir. Por ello, una evaluación clínica completa es esencial para identificar la causa y orientar el tratamiento más adecuado.
El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): la causa más frecuente
El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es, con diferencia, la causa más frecuente de vértigo de origen vestibular. A pesar de su nombre, suele generar una gran preocupación porque las sensaciones son muy intensas, aunque afortunadamente no suele tratarse de un problema grave.
El síntoma más característico es la aparición de un vértigo intenso al cambiar la posición de la cabeza. Muchas personas lo notan al girarse en la cama, al incorporarse por la mañana, al mirar hacia arriba para alcanzar un objeto o incluso al agacharse para recoger algo del suelo.
La crisis suele durar solo unos segundos, raramente más de un minuto, pero durante ese tiempo la sensación de giro puede ser muy intensa. Es habitual que vaya acompañada de náuseas y de una sensación de inseguridad durante los minutos posteriores.
¿Por qué aparece?
En el interior del oído existen unos pequeños cristales de carbonato cálcico llamados otoconias.
Normalmente permanecen adheridos a una estructura específica del sistema vestibular. Sin embargo, por diferentes motivos —como el envejecimiento, un traumatismo o simplemente de forma espontánea— algunos de estos cristales pueden desprenderse y desplazarse hacia uno de los canales semicirculares.
Cuando la cabeza cambia de posición, estos cristales se mueven dentro del canal y envían al cerebro una señal errónea de movimiento. El resultado es la sensación de que todo gira, aunque el cuerpo esté prácticamente inmóvil.
Comprender este mecanismo ayuda a entender por qué el tratamiento suele ser tan eficaz.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza principalmente mediante la historia clínica y unas pruebas posicionales específicas realizadas por un fisioterapeuta o un médico con formación en patología vestibular.
Estas maniobras permiten identificar qué canal del oído interno está afectado y reproducen temporalmente los síntomas de forma controlada, facilitando un diagnóstico preciso.
No suelen ser necesarias pruebas de imagen cuando la exploración clínica es compatible con un VPPB típico y no existen signos de alarma.
¿Cuál es el tratamiento más eficaz?
A diferencia de lo que muchas personas imaginan, el tratamiento del VPPB no consiste en tomar medicación.
Las guías internacionales recomiendan como primera opción las maniobras de reposicionamiento, siendo la más conocida la maniobra de Epley para los casos más habituales.
El objetivo de esta maniobra es sencillo: utilizar una serie de movimientos específicos de la cabeza para devolver los cristales a su posición original dentro del oído interno.
En un gran número de pacientes, una sola sesión consigue resolver completamente los síntomas, aunque en algunos casos pueden ser necesarias varias repeticiones.
Los medicamentos antivertiginosos pueden aliviar temporalmente las náuseas en situaciones concretas, pero no corrigen la causa del problema y, por tanto, no constituyen el tratamiento de elección del VPPB.
¿Qué papel tiene la fisioterapia vestibular?
La fisioterapia desempeña un papel fundamental tanto en el diagnóstico como en el tratamiento.
Además de realizar las pruebas posicionales y las maniobras de reposicionamiento, el fisioterapeuta puede proponer ejercicios específicos cuando persiste una ligera sensación de inestabilidad o cuando el vértigo reaparece de forma repetida.
Esta rehabilitación vestibular ayuda al cerebro a recuperar la confianza en el movimiento y favorece una vuelta más rápida a las actividades habituales.
La evidencia científica actual respalda firmemente estas intervenciones y las considera el tratamiento de referencia para el VPPB.
💡 Idea preconcebida
“Si tengo vértigo, necesito medicación.”
No necesariamente.
En el caso del VPPB, los medicamentos no recolocan los cristales responsables del problema. Las maniobras de reposicionamiento realizadas por un profesional suelen ser mucho más eficaces y permiten tratar directamente la causa del vértigo.
¿Cuál suele ser el pronóstico?
El pronóstico del VPPB es generalmente excelente.
La mayoría de los pacientes experimentan una mejoría rápida tras el tratamiento y pueden retomar sus actividades habituales en pocos días.
No obstante, este tipo de vértigo puede volver a aparecer meses o incluso años después. Cuando ocurre, suele responder nuevamente muy bien a las maniobras de reposicionamiento, por lo que un diagnóstico precoz permite resolver el problema con rapidez y evitar limitaciones innecesarias.
Neuritis vestibular: un vértigo intenso que puede durar varios días
La neuritis vestibular aparece cuando uno de los nervios encargados de transmitir la información del equilibrio desde el oído interno al cerebro deja de funcionar correctamente, generalmente como consecuencia de un proceso inflamatorio, a menudo relacionado con una infección viral reciente.
A diferencia del VPPB, en el que el vértigo aparece únicamente con determinados movimientos de la cabeza, la neuritis vestibular suele provocar un vértigo intenso y continuo que puede prolongarse durante horas o incluso varios días.
Las personas afectadas suelen describir una sensación muy intensa de giro, acompañada de náuseas, vómitos y una gran dificultad para mantenerse de pie o caminar durante la fase aguda.
Aunque los síntomas suelen mejorar progresivamente, es frecuente que durante varias semanas persistan cierta inestabilidad, inseguridad al caminar o molestias al mover rápidamente la cabeza.
¿Cómo se trata?
Durante los primeros días puede ser necesario un tratamiento médico para aliviar los síntomas más intensos, siempre bajo indicación facultativa.
Sin embargo, una vez superada la fase aguda, el elemento más importante del tratamiento suele ser la rehabilitación vestibular.
El cerebro posee una gran capacidad de adaptación, conocida como compensación vestibular. Gracias a este mecanismo puede aprender a utilizar de forma más eficiente la información procedente del oído sano, de la visión y de la propiocepción para recuperar el equilibrio.
Esta adaptación no ocurre únicamente con el paso del tiempo: el movimiento y los ejercicios adecuados ayudan a que el proceso sea más rápido y eficaz.
¿Qué papel tiene la fisioterapia?
La fisioterapia vestibular constituye uno de los pilares del tratamiento.
Tras una valoración individualizada, el fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios que puede incluir:
- ejercicios para estabilizar la mirada durante los movimientos de la cabeza;
- entrenamiento del equilibrio;
- ejercicios de habituación para reducir progresivamente el mareo provocado por determinados movimientos;
- reeducación de la marcha y de las actividades cotidianas.
Las guías internacionales consideran la rehabilitación vestibular una intervención altamente eficaz para las personas con hipofunción vestibular periférica.
Migraña vestibular: cuando el vértigo forma parte de la migraña
Muchas personas asocian la migraña únicamente al dolor de cabeza. Sin embargo, existe una forma particular denominada migraña vestibular, en la que el vértigo puede convertirse en el síntoma predominante.
En algunos pacientes, el dolor de cabeza es muy leve o incluso está completamente ausente durante los episodios de vértigo, lo que puede dificultar el diagnóstico.
Los episodios pueden durar desde varios minutos hasta horas, e incluso, en algunos casos, prolongarse más tiempo.
Además del vértigo, es frecuente presentar sensibilidad a la luz o al ruido, antecedentes personales o familiares de migraña, tendencia al mareo durante los viajes y una mayor susceptibilidad durante periodos de estrés, falta de sueño o cambios hormonales.
¿Cómo se trata?
El tratamiento suele combinar diferentes estrategias.
En primer lugar, resulta importante identificar los factores desencadenantes. Dormir pocas horas, saltarse comidas, una hidratación insuficiente o un exceso de cafeína o alcohol pueden favorecer la aparición de crisis en algunas personas.
Dependiendo de la frecuencia e intensidad de los episodios, el médico puede valorar tratamientos específicos para controlar las crisis o reducir su aparición.
¿Puede ayudar la rehabilitación vestibular?
Sí.
Cuando los síntomas persisten entre las crisis o el paciente comienza a evitar determinados movimientos por miedo a desencadenar un nuevo episodio, la rehabilitación vestibular puede mejorar la tolerancia al movimiento y la estabilidad.
Aunque la evidencia científica continúa desarrollándose, los estudios actuales muestran resultados globalmente favorables, especialmente cuando la fisioterapia forma parte de un tratamiento multidisciplinar.
💡 ¿Sabías que…?
Las personas con migraña vestibular presentan con mayor frecuencia antecedentes de mareo en coche, barco o avión desde la infancia. Este dato puede aportar información útil durante la evaluación clínica.
Enfermedad de Ménière: vértigo acompañado de pérdida de audición
La enfermedad de Ménière es una enfermedad del oído interno que provoca crisis repetidas de vértigo acompañadas de síntomas auditivos.
Aunque es mucho menos frecuente que el VPPB, puede afectar de forma importante a la calidad de vida cuando las crisis se repiten.
Lo que la diferencia de la mayoría de las demás causas de vértigo es la presencia de pérdida de audición fluctuante, zumbidos (acúfenos) y sensación de oído lleno.
¿Cómo se manifiesta?
Las crisis aparecen de forma espontánea y suelen durar entre 20 minutos y varias horas.
Durante este tiempo es habitual experimentar un vértigo intenso acompañado de náuseas, vómitos y gran dificultad para mantenerse de pie.
Muchas personas también notan que oyen peor por un oído, perciben un zumbido continuo o sienten una presión en el oído afectado.
Con el paso de los años, la audición puede deteriorarse progresivamente.
¿Por qué ocurre?
La causa exacta todavía no se conoce por completo.
La teoría más aceptada es que existe un aumento de la presión del líquido del oído interno (hidrops endolinfático), lo que altera temporalmente el funcionamiento del sistema vestibular y de la audición.
¿Cómo se trata?
El tratamiento suele combinar varias estrategias.
Durante las crisis, el médico puede indicar medicación para aliviar el vértigo y las náuseas.
A largo plazo, pueden recomendarse cambios en la alimentación (como reducir el consumo de sal), mantener una buena hidratación y, en algunos pacientes, tratamientos farmacológicos específicos o procedimientos realizados por el otorrinolaringólogo.
¿Puede ayudar la fisioterapia vestibular?
Sí. La rehabilitación vestibular puede ser especialmente útil cuando, entre las crisis, persiste una sensación de inestabilidad o cuando el cerebro necesita readaptarse tras episodios repetidos.
Sin embargo, no evita las crisis propias de la enfermedad de Ménière, por lo que suele formar parte de un tratamiento multidisciplinar junto con el seguimiento médico.
💡 ¿Sabías que…?
A diferencia del VPPB, donde el problema afecta únicamente al equilibrio, la enfermedad de Ménière altera simultáneamente el sistema vestibular y el auditivo. Por eso, la combinación de vértigo + pérdida de audición + acúfenos + sensación de oído lleno es una señal muy orientativa para el diagnóstico.
Vértigo postural-perceptual persistente (PPPD): cuando el cerebro permanece en “modo alerta”
En algunas personas, el problema no desaparece completamente después de un episodio vestibular.
Aunque el oído interno ya funcione correctamente, el cerebro continúa interpretando determinadas situaciones como una amenaza para el equilibrio. Esta condición recibe el nombre de vértigo postural-perceptual persistente (PPPD).
Actualmente se considera una de las causas más frecuentes de mareo crónico.
¿Cómo se manifiesta?
A diferencia del VPPB, aquí no suele existir una sensación intensa de que todo gira.
Lo más habitual es experimentar una sensación casi diaria de inestabilidad, balanceo o inseguridad al caminar.
Los síntomas suelen empeorar al permanecer mucho tiempo de pie, caminar por centros comerciales, supermercados, estaciones o lugares con mucho movimiento visual, utilizar pantallas durante largos periodos o encontrarse en espacios muy concurridos.
Muchas personas describen que sienten como si caminaran “sobre un colchón”, “sobre una barca” o “como si el suelo no fuera completamente estable”.
Con frecuencia, el PPPD aparece tras un episodio previo de VPPB, una neuritis vestibular o una migraña vestibular, aunque también puede desarrollarse después de un periodo prolongado de ansiedad o de un acontecimiento especialmente estresante.
¿Por qué ocurre?
Nuestro cerebro está diseñado para protegernos.
Tras sufrir un episodio importante de vértigo, puede aumentar temporalmente su nivel de vigilancia para evitar nuevas pérdidas de equilibrio.
En la mayoría de las personas, este mecanismo desaparece una vez recuperado el sistema vestibular.
Sin embargo, en algunos pacientes el cerebro mantiene este estado de alerta durante demasiado tiempo.
Como consecuencia, se vuelve excesivamente sensible a pequeños movimientos o estímulos visuales normales, generando una sensación persistente de inestabilidad.
Esto no significa que “todo esté en la cabeza” ni que el paciente esté imaginando los síntomas.
El problema es completamente real y refleja una alteración en la forma en que el cerebro procesa la información relacionada con el equilibrio.
¿Cuál es el tratamiento?
Actualmente, el abordaje más eficaz suele ser multidisciplinar.
La rehabilitación vestibular continúa siendo una parte importante del tratamiento, pero normalmente se combina con estrategias destinadas a reducir la hipervigilancia y recuperar la confianza en el movimiento.
En algunos casos, el médico puede considerar también un tratamiento farmacológico.
La evidencia científica más reciente sugiere que los mejores resultados se obtienen cuando se combinan diferentes intervenciones adaptadas a las necesidades de cada paciente.
El papel de la fisioterapia y la psicología
En el PPPD, la fisioterapia no consiste simplemente en “hacer ejercicios de equilibrio”.
El objetivo es exponer al cerebro de forma gradual y controlada a aquellos movimientos y situaciones que generan síntomas, favoreciendo una adaptación progresiva sin provocar un empeoramiento excesivo.
Al mismo tiempo, la psicología puede desempeñar un papel muy importante cuando aparecen miedo al movimiento, ansiedad, evitación de determinadas actividades o una pérdida importante de confianza.
Las intervenciones basadas en la terapia cognitivo-conductual (TCC) han mostrado resultados prometedores, especialmente cuando se integran dentro de un programa global junto con la rehabilitación vestibular.
El objetivo no es convencer al paciente de que “no tiene nada”, sino ayudar al cerebro a dejar de interpretar como peligrosas situaciones que ya no representan una amenaza real para el equilibrio.
¿Pueden las cervicales provocar vértigo?
Es una de las preguntas más frecuentes en consulta y también una de las que genera más confusión.
La respuesta corta es sí, pero no siempre.
Desde hace años se describe una entidad conocida como mareo o vértigo cervicogénico (cervicogenic dizziness). Se trata de una sensación de inestabilidad o mareo que aparece asociada a un dolor o una disfunción del cuello.
Sin embargo, la comunidad científica coincide en que se trata de un diagnóstico complejo y, sobre todo, de exclusión. Esto significa que, antes de atribuir los síntomas a las cervicales, es fundamental descartar otras causas más frecuentes, como un trastorno del oído interno, una migraña vestibular, determinadas enfermedades neurológicas o problemas cardiovasculares.
¿Por qué el cuello puede influir en el equilibrio?
Las articulaciones, los músculos y los ligamentos del cuello contienen miles de receptores que informan constantemente al cerebro sobre la posición de la cabeza.
Esta información se integra con la que procede del oído interno y de la visión para mantener el equilibrio.
Cuando existe un traumatismo, como un latigazo cervical, una limitación importante de la movilidad o una alteración del control motor cervical, estas señales pueden perder precisión.
El cerebro recibe entonces información que no coincide completamente con la procedente de los ojos o del sistema vestibular, lo que puede contribuir a generar una sensación de inestabilidad.
No obstante, este mecanismo todavía se está investigando y no explica todos los casos de mareo asociados al dolor cervical.
¿Cuándo puede sospecharse un origen cervical?
El mareo cervicogénico suele considerarse cuando aparecen varias de estas características:
- dolor o rigidez cervical claramente asociados al inicio de los síntomas;
- sensación de inestabilidad más que de giro intenso;
- síntomas que aumentan con determinados movimientos del cuello;
- antecedente de traumatismo cervical, como un accidente de tráfico o una caída;
- ausencia de hallazgos que expliquen mejor el cuadro tras una valoración médica y vestibular.
Ninguno de estos elementos, por sí solo, confirma el diagnóstico. Por eso resulta tan importante realizar una exploración completa.
💡 Idea preconcebida
“Si me duele el cuello, el vértigo viene de las cervicales.”
No necesariamente.
Muchas personas presentan dolor cervical y un trastorno vestibular al mismo tiempo. En otras ocasiones, el propio vértigo provoca rigidez en el cuello debido a la tensión y al miedo a mover la cabeza.
Las recomendaciones internacionales consideran el mareo cervicogénico un diagnóstico de exclusión y aconsejan valorar primero otras causas más frecuentes.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?
La fisioterapia desempeña un papel fundamental en la mayoría de los trastornos vestibulares.
El primer paso consiste en realizar una evaluación completa para identificar el origen más probable de los síntomas. Dependiendo del caso, el fisioterapeuta puede realizar pruebas posicionales para detectar un VPPB, valorar el funcionamiento del sistema vestibular, analizar el equilibrio, la marcha y la movilidad cervical.
A partir de esta valoración, el tratamiento puede incluir diferentes estrategias.
En un VPPB, las maniobras de reposicionamiento suelen resolver el problema con rapidez.
En otros trastornos vestibulares, la rehabilitación vestibular utiliza ejercicios específicos para mejorar la estabilización de la mirada, recuperar el equilibrio, disminuir la sensibilidad al movimiento y facilitar el retorno progresivo a las actividades de la vida diaria.
Cuando existe una alteración cervical asociada, también pueden incorporarse ejercicios de movilidad, fortalecimiento y control motor del cuello, siempre adaptados a cada paciente.
El objetivo no es únicamente que desaparezcan los síntomas, sino que la persona vuelva a moverse con seguridad y confianza.
¿Qué papel puede tener la osteopatía?
La osteopatía puede formar parte del tratamiento en determinados pacientes, pero es importante comprender cuál es su papel.
No pretende sustituir una evaluación médica ni la rehabilitación vestibular cuando estas están indicadas.
Sin embargo, cuando el vértigo o la sensación de inestabilidad se acompañan de dolor cervical, rigidez o limitaciones de movilidad, un tratamiento manual puede contribuir a mejorar el confort del paciente y facilitar el trabajo activo posterior.
En Aliantis, entendemos la terapia manual como un complemento dentro de un plan de tratamiento más amplio, que incluye educación, ejercicio terapéutico y una recuperación progresiva de la actividad.
Las recomendaciones científicas actuales invitan a actuar con prudencia, ya que la calidad de la evidencia sobre las técnicas manuales en el mareo cervicogénico sigue siendo limitada. Por ello, el tratamiento debe individualizarse y basarse siempre en una valoración clínica completa.
¿Y la psicología?
Cuando los síntomas se prolongan durante semanas o meses, muchas personas desarrollan miedo a que el vértigo vuelva a aparecer. Es comprensible.
Algunas dejan de conducir, evitan salir solas, renuncian a viajar o reducen progresivamente su actividad física.
Este círculo de miedo y evitación puede favorecer que el cerebro permanezca en un estado de hipervigilancia, especialmente en el PPPD.
En estos casos, el acompañamiento psicológico puede ser una herramienta muy útil.
Las intervenciones basadas en la terapia cognitivo-conductual (TCC) ayudan a comprender mejor los síntomas, reducir la ansiedad asociada al movimiento y recuperar progresivamente la confianza en las actividades cotidianas.
No significa que el vértigo sea “psicológico”. Significa que el cerebro y el cuerpo forman un sistema integrado, y que abordar ambos aspectos puede favorecer una recuperación más completa.
¿Puede influir la alimentación?
No existe una dieta específica capaz de curar todos los tipos de vértigo.
Sin embargo, algunos hábitos pueden influir en determinados pacientes.
En las personas con migraña vestibular, mantener horarios regulares de comida, evitar la deshidratación y reconocer posibles desencadenantes individuales —como un exceso de alcohol, cafeína o la falta de sueño— puede contribuir a reducir la frecuencia de las crisis.
En otros casos, una alimentación equilibrada ayuda a mantener un buen estado general de salud y evita factores que pueden aumentar la sensación de inestabilidad, como la deshidratación o las bajadas de glucosa.
La nutrición debe entenderse como un apoyo dentro de una estrategia personalizada y no como un tratamiento único.
¿Cuándo es importante consultar de forma urgente?
Aunque la mayoría de los vértigos tienen un origen benigno, existen situaciones en las que es imprescindible buscar atención médica inmediata.
Debe acudir a un servicio de urgencias o llamar al 112 si el vértigo aparece acompañado de alguno de los siguientes síntomas:
- debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna;
- dificultad para hablar o comprender el lenguaje;
- visión doble o pérdida repentina de visión;
- entumecimiento de una parte del cuerpo;
- dificultad importante para caminar que aparece de forma brusca;
- dolor de cabeza muy intenso y diferente al habitual;
- pérdida de conocimiento o desmayo;
- dolor torácico o dificultad respiratoria.
Estos síntomas pueden indicar un problema neurológico o cardiovascular que requiere una valoración urgente.
En Aliantis apostamos por una atención personalizada
No todas las personas con vértigo necesitan el mismo tratamiento.
Algunas mejoran tras una simple maniobra de reposicionamiento. Otras requieren un programa de rehabilitación vestibular durante varias semanas. En determinados casos, el abordaje también puede beneficiarse de la osteopatía, la psicología o el asesoramiento nutricional.
Por eso, en Aliantis creemos que el primer paso no es tratar el síntoma, sino comprender su origen.
Una evaluación rigurosa permite orientar el tratamiento hacia la causa del problema y acompañar al paciente en su recuperación con un enfoque basado en la evidencia científica y adaptado a sus necesidades.
Conclusión
El vértigo puede resultar muy incapacitante y generar una gran preocupación, pero en la mayoría de los casos tiene una explicación y existen tratamientos eficaces.
El aspecto más importante no es encontrar un tratamiento universal, sino identificar correctamente la causa de los síntomas. Un diagnóstico preciso permite elegir la estrategia más adecuada, evitar tratamientos innecesarios y favorecer una recuperación más rápida y segura.
Si presentas episodios de vértigo, mareo o inestabilidad que persisten o interfieren con tu vida diaria, una valoración por un profesional sanitario puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y cuál es el abordaje más apropiado para tu situación.
Comprender el origen del vértigo es el primer paso para recuperar el equilibrio.
FAQ sobre el vértigo
¿Por qué tengo vértigo al girarme en la cama?
¿Puede el estrés provocar vértigo?
¿Las cervicales pueden producir vértigo?
¿Cuánto dura un episodio de vértigo?
¿Puedo conducir si tengo vértigo?
¿Los ejercicios vestibulares realmente funcionan?
¿Qué profesional debo consultar si tengo vértigo?
Este artículo de blog no tiene como objetivo generar nuevos conocimientos; su redacción se basa en la lectura de publicaciones científicas, artículos de blog y otros textos.
Fuentes:
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